
Disfrutó del principio al final. La gente le dio una bienvenida muy emotiva y él quiso festejar al lado de La Doce la obtención de la Copa Sudamericana.
Llegó a La Bombonera minutos antes de comenzar la final. A esa altura ya se hablaba de que Diego iba a ir a la popular. Pero de entrada se dirigió a su palco de siempre. Saludó a Tevez, al Chino Benítez ("vos tenés que seguir siendo el DT de Boca"), a varios jugadores bolivianos y se mostró tan bien como en los últimos días.
En el entretiempo recibió un merecido homenaje. Bajó al césped y desde los cuatro costados lo ovacionaron. Los dirigentes de Boca le regalaron la llave simbólica de su palco y otra vez el estadio se vino abajo.
De esta manera, Maradona dio un cierre ideal a una semana de gran exposición pública, siendo figura excluyente en cada una de sus apariciones